Un día cualquiera en CoworkingValencia

Había visto lo que han hecho los chicos de @Glassy Pro, hoy ha habido desvirtualización. Javier ha traído dulces. Juan, el mañico, ha venido de Zaragoza, Anna ya está teniendo más ideas nuevas, Enric ha salido en el periódico, ya se ha encargado Adolfo de pasarnos el enlace, y todavía ha habido más!!! ¡Vaya día!

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Un día cualquiera en CoworkingValencia

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Sorpresas por mi cumpleaños. Rosa Montesa
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Me gustan las sorpresas y los regalos. ¿A quién no?

He tenido un gran día. Solamente puedo decir MUCHAS GRACIAS a todos los que os habéis acordado. Las redes sociales son demasiado indiscretas, y yo hablo demasiado.

Ese detalle de escribirte una palabra, un pequeño comentario, es bonito, para qué voy a disimularlo. No me importa si es el señor Facebook o Mr. Google quién te lo recuerde, lo que importa es que haya gente que se acuerda de ti.

Gracias- Rosa Montesa

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Rosa Montesa. Delante del ordenador
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¡Reclamo mi derecho a tener bajones de ánimo!

Llevo unos días muy triste. No debería tener motivos. Quiero ser optimista, el estado de ánimo se contagia. Si voy arrastrándome, en mi entorno todo se oscurece. Si tengo una actitud alegre, los que me rodean están más contentos. Pero estos días me está costando mucho ver el vaso medio lleno.

Está claro que, dependiendo del cristal con el que miro, las cosas pueden ser mejores o peores. Pero la realidad es que estos días tengo motivos para estar triste. ¡Reclamo mi derecho a estar desanimada!

Se me ha apagado una ilusión, los proyectos nunca salen como esperas. Esto lo asumo. Pero la Ley de Murphy se ha cebado conmigo esta semana. Cara a la galería, he de poner una sonrisa, pero no está siendo real. Es gracioso, en estas épocas de primavera, con la alergia,  mis ojos se ponen como si estuviera pelando una cebolla. Es la excusa perfecta cuando alguien me mira y me pregunta si me va todo bien. Yo contesto que es la maldita alergia a los pólenes. Pero la verdad, es una mezcla de alergia, cansancio, desánimo y tristeza.

Durante mi vida he sabido resolver situaciones complicadas, y una vez superadas, me he sentido feliz por haber sido capaz de salir adelante.  Pero en estos momentos me gustaría no tener que poner la sonrisa, dejarme llevar, desanimarme y estar triste. Pero sé que eso me puede llevar a un agujero negro en el que no quiero entrar.

Así que aunque reclame mi derecho a estar triste, NO ME LO PERMITO.

Delante del ordenador

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No necesitas más tiempo, lo que necesitas es tomar una decisión

¡No necesitas más tiempo, lo que necesitas es tomar una decisión!

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¡No necesitas más tiempo, lo que necesitas es tomar una decisión!

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Último vuelo de Alitalia VLCFCO
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Ella decidió volar lejos sin despedirse

Hace 16 años me dieron una de las bofetadas más grandes que se pueda recibir por culpa de mezclar el trabajo y la amistad. Un juez decidió quien tendría que ganar la guerra. Sigo sin aprender la lección. No puedo desvincular la persona que soy,  del trabajo y de los negocios.

Hoy, un amigo me ha fallado, igual ni se ha dado cuenta. Si hubiera insistido, si le hubiera explicado mi problema, si le hubiera hecho ponerse en mi piel, seguro que me habría ayudado.  Es buen amigo, pero esta vez creo que no me ha escuchado, o mejor dicho, no me ha oído. Seguro que le agradeceré que me haya cerrado la puerta en las narices. La suerte es que otro amigo, al verme necesitada, me ha abierto un portón.

Lo mismo que me han hecho a mí, me temo que lo haya hecho yo con otro amigo. Igual piensa que le he dejado en la estacada. No sé si me perdonará. Tendremos que sentarnos, y resolver  la situación que he creado.

¿Quién me manda mezclar amistad y trabajo?

Hace 16 años aprendí la lección, perdí a una amiga. Nunca pudimos reconciliarnos, ella se fue para siempre, no quiso despedirse de nadie.  Dónde esté,  ella sabe que no mereció la pena.

Espero que mañana sea un día de reconciliación, que podamos resolver los problemas sin importancia de los negocios,  y mantengamos la amistad.

Último vuelo de Alitalia VLCFCO

El último vuelo

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La metáfora del Jinete y el Elefante con Sebastian Quirmbach
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El elefante y el jinete

La metáfora del elefante y el jinete con Sebastian Quirmbach

The Happiness Hypothesis. Jonathan Haidt

 
Es estupendo seguir en contacto con Sebastian Quirmbach, hace algún tiempo asistí a un curso suyo. Hoy me he colado en su clase. Me ha gustado recordar algunas de las lecciones que nos dio. Recuerdo con especial cariño la Metáfora del Elefante y el Jinete. Comparar la parte emocional y la parte racional de nosotros mismos.

Siempre me he sentido como el elefante de la metáfora, actúo por intuición, me mueve mi lado emocional. Me cuesta ser el jinete de mi vida, la parte racional es demasiado complicada para mí, pero lo intento.

Reconozco que me siento feliz siendo una “elefanta”, viviendo con el resto de elefantes. Caminando con mis patazas sin rumbo, donde me lleva la manada. No veo el horizonte entre tantas trompas y cabezas. Mi parte racional está escondida, echo de menos al jinete que debería haber en mí indicándome el camino.

Por extrañas casualidades, aquella fábula se quedó grabada. Hoy he podido volver a escucharla. Me apetece compartir estos 10 minutos. Si eres un jinete,  te parecerán pamplinas, pero si eres un elefante como yo, seguramente disfrutarás aprendiendo de mi amigo Sebastian.

La metáfora del Jinete y el Elefante con Sebastian Quirmbach

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Pau, Cris y Rosa en CoworkingValencia
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“No pierdas el foco de tus objetivos… no estaba planificado y puede esperar”

Cada mañana haz una lista con las cosas que debes hacer durante el día, pero HAZLAS

Esto lo publique hace 20 días, no aprendo!!

Ayer no pude cumplir conmigo misma, no realicé las tareas previstas del día, ni escribí el post diario, ni cumplí con algunos compromisos que tenía pendientes. Soy experta en desviarme del camino. Por la noche, envié a mi socio un email diciendo que lamentaba no haber podido cumplir con el trabajo previsto, había tenido otras obligaciones. Además,  me había surgido algo inesperado en nuestro proyecto, debía apagar ese incendio. Se suponía que hoy trabajaría de bombero. Su respuesta a mi mensaje fue:

“No pierdas el foco de tus objetivos, esto no estaba planificado y puede esperar”

Envidio a la gente que es capaz de no perder el foco. No sé ser dueña de mi tiempo. Soy de despiste fácil.

Hoy la cosa no ha sido mejor. La previsión de hacer de bombero, y apagar el fuego de hoy, no la he cumplido. He comenzado con mal pie,  tocaba tramitar los duplicados de la documentación que me robaron hace unas semanas. Esto me ha llevado varias horas. A la vuelta al trabajo, he tenido una visita inesperada, Cris Santamarina ha pasado por CoworkingValencia. Es una Coworker “del mundo”. No puedo evitar decir que he disfrutado “perdiendo el foco”, charlar con  Cris y con Pau ha sido estupendo. Para poner la guinda, al final de la mañana ha venido Juan F. Moro, otro amigo con el que tenía que hablar de temas de trabajo. Resumen: mañana fuera de foco por completo.

La tarde ha sido absorbida por asuntos personales y de familia, tampoco estaba planificado, pero algunas obligaciones están por delante de los objetivos que te planteas en el trabajo.

Al acabar la jornada, me planteo: ¿qué hehecho con la lista de cosas que debía haber hecho hoy? ¿he apagado el incendio?. Las respuestas son pésimas:  no he hecho prácticamente nada de lo que había en la lista, no he apagado el incendio, y me dejo muchas tareas acumuladas pendientes para mañana… ¡Qué desastre!

Me siento mal por no haber cumplido con lo que tenía planificado. Para un ser racional, esto es un desastre absoluto. Pero yo no soy racional. He de confesar que una parte de mi se siente bien, por la mañana he resuelto un problema que me tenía agobiada. He podido hablar de temas interesantes (y de trabajo) con amigos, y esta tarde me he sentido querida por la gente de mi entorno. Estar disponible para los que te quieren, no tiene precio.  Aún así, me siento culpable.

¿Qué tal son tus días? Si eres capaz de no perder el foco: ¡felicidades!, ya me contarás cuál es tu secreto.

¡Mañana será otro día!

Pau, Cris y Rosa en CoworkingValencia

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