¿Para qué necesito enemigos si me tengo a mí misma?
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Lo que me faltaba: Frikilancia y la “Metodología Agile” aplicada a la familia

Desde hace algún tiempo no paro de darle la vuelta a casi todo. Tal vez haya tocado fondo, y me río de muchas cosas, o las quiero ver desde otro punto de vista.

Con lo de no querer salir de mi zona de confort, ya me he ganado algunos comentarios de buenos amigos sobre los “peros” que pondrían a mi visión. Con algunas amigas estudiosas de cualquier tipo de ponencia, curso o taller sobre desarrollo personal y motivación, y peneleras* de pro (*estudiantes de PNL, no pienses mal) ya he tenido mis charlas sobre mis diferentes puntos de vista. Con místicas, místicos  y agnósticos, que quieren llevarme a su paraíso, ya les he tenido que advertir que eso no es lo mío, del mismo modo que lo hago cuando intento espantar a los vendedores de telefonía. He dejado de leer los mensajes de Whatsapp de mis amigas de la infancia (católicas, apostólicas y romanas) y si la cosa sigue así, hasta puede ser que abandone el grupo, no sé cómo decirles que las imágenes de la Virgen no me “ponen”, y el uso excesivo de emoticonos me dan ganas de vomitar, que les agradezco sus mensajes de buenas noches, pero que se olviden de mí cuando se van a dormir, el zumbido de sus mensajes me corta el rollo en la cama!!. Hasta incluso con mis hermanos, en algunos aspectos de las relaciones familiares, he tenido mis comentarios demostrando inconformidad. Vamos, que voy “ganando” amigos a pasos agigantados. Tengo la suerte de saber que todos ellos me quieren, aunque consideren que me estoy alejando de la realidad, o de la suya, no sé.

Para seguir “ganando” amigos, hoy toca el turno a mis amigos amantes de metodologías Agile, es decir, programadores y frikies de pro. No pienso explicar en este post lo que son estas metodologías, el que quiera, que busque en la Wikipedia, soy incapaz de explicarlo. Me quedo con decir que es una metodología de trabajo muy usada en ciertos ámbitos de profesionales del software y la programación.

Los ciudadanos de frikilandia y programminglandia suelen ser unos enamorados de estos métodos. Éstos también tienen su “punto”, como lo tienen los “motivadores”, los “peneleros”, los “místicos”, los “cristianos practicantes”. Están convencidos de los beneficios que aporta ese sistema de trabajo, es como una religión. El colmo ha sido encontrar una charla TED, en la que un “experto” habla los cambios positivos que tuvo en su vida aplicar este sistema en la familia. Vaya, lo que me faltaba!!!. No tiene desperdicio!!! Esto es lo que han hecho toda la vida las familias numerosas. Seguramente, este hombre no veía “Con Ocho Basta”

A estas alturas de mi vida, solo sé que no sé nada. Lo que hoy me parece válido, ayer era pésimo. Así que no voy a entrar en valorar si estoy equivocada o no. Afortunadamente, mis hijos ya se van haciendo mayores y no pienso plantearme una “Metodología Agile” para educarles. Lo que me faltaba por escuchar. Una ¿Metodología Agile para la educación de mis hijos?. Esto es el colmo de Frikilandia. Les he educado, y les sigo educando, con la “Metodología del Cariño y el Respeto”, pero la que mejor funciona es la “Metodología del Ejemplo” (es la más complicada, pero la más eficaz).

Quién sabe, igual mañana cambio de idea, decido tirarme de un trampolín a una piscina sin agua, comprobar de ese modo los beneficios de salir de mi zona de confort. Me sacaré todos los certificados mundiales para ejercer como Coach. Me haré mística y vegetariana vegana. Rezaré el rosario todos los días, me iré a la cama con la emoción de ver la imagen de la Virgen en la pantalla de mi teléfono, y admitiremos al Papa en nuestro grupo del Whatsapp.  Obligaré a mis hijos a tener una reunión diaria de 5 minutos para que me cuenten qué tal les va la vida. Y mi marido tendrá que acostumbrarse a que lleguemos juntos a ese sitio que tanto nos gusta, acompañados de Su Señor, para que lo que hacemos no sea pecado.

Pero entonces, no me reconocerá ni la madre que me parió, mis hijos echarán de menos hablar de sus cosas cuando les de la gana, como les guste, y durante el tiempo que les apetezca, y mi marido intentará explicarme que eso de los tríos no son cosa de la Santísima Trinidad.

¿Para qué necesito amigos si me tengo a mí misma?

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Yo me apunto a aprender. rosa montesa
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¿Qué aprenderías si supieras …?

¿Qué aprenderías si supieras que te vas a divertir?

¿Qué aprenderías si supieras que va a mejorar tu vida?

¿Qué aprenderías si supieras que vas a morir mañana?

Mi respuesta es:

“Lo aprendería TODO”

Muchas veces aprendemos, o hacemos cosas, imaginando cuál será el resultado, pero al final no es el esperado. Las cosas importantes las aprendemos casi sin darnos cuenta.

Aprender es una de las cosas más maravillosas que se puede hacer en la vida, vale, admito también como muy importantes el amor y el sexo!!!. Aunque hay diferencias, el amor puede cambiar y evolucionar con el tiempo, hasta puede deteriorarse, y el sexo es flor de un momento. Sin embargo, aprender se queda en nuestra piel, nos impregnamos de conocimientos nuevos, pasa a ser parte de nosotros, nos hace mejores. Incluso aquellas cosas que creemos que no nos han servido para nada, nos han servido para saber que no hemos de seguir por ese camino.

Es razonable pensar en la finalidad del uso de nuestro tiempo.  Invertimos tiempo y dinero, por lo tanto,  esperamos resultados. Nos ha tocado vivir en esta absurda sociedad en la que se invierte… para conseguir éxito, dinero o trabajo… ¡Qué pena! Invertir tiempo y esfuerzo no debería ser directamente proporcional con el dinero que se gana, sino con lo que ganamos nosotros mismos como personas, y lo que ello puede significar en nuestra vida.

Las cosas que he aprendido en mi vida, sin un objetivo económico, son las que “más resultado” me han dado. Me mueven las emociones, en ocasiones no soy demasiado racional y las cosas me salen como me salen. Por ejemplo, a mis 20 años me fui a Inglaterra una larga temporada, necesitaba aprender inglés, pensaba que sería necesario para encontrar trabajo. Después de aquél año, estuve en Italia un par de meses, hablaba en inglés para comunicarme con los amigos italianos, decidí que eso no podía ser así. A mi vuelta a España, comencé a aprender italiano, por el simple placer de aprender una lengua, conocer mejor una cultura única, y entenderme con mis amigos. Al cabo del tiempo, esa decisión me ha dado más trabajo que cualquier otra cosa que haya podido estudiar. Más de 20 años en contacto con el país, la cultura y el idioma ¡Y no como intérprete o traductora!. Aunque en mi lugar de trabajo actual ya no necesite hablar italiano, me sigue aportando muchísmas cosas maravillosas.

Durante los últimos 3 años no paro de aprender cosas nuevas. La forma de hacerlo está cambiando, hay tanta información, tantos cursos, tantas charlas, tantas posibilidades de conocer compañeros de aprendizaje en la otra parte del mundo. No paro de aprender de las personas que se van cruzando por mi vida y por mi lugar de trabajo.

Muchas veces no sé para lo que sirve lo que aprendo, pero sí sé que lo que aprendo sirve para mucho.

También puedo decir que empaparme de los conocimientos y de las experiencias de los demás, sirve para mucho.

¿Qué aprenderías si supieras todo esto?

Yo me apunto a aprender. rosa montesa

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Enseñar es aprender dos veces

Enseñar es aprender dos veces

 

Enseñar es aprender dos veces

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“Enseñar es aprender dos veces”

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Quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender

Quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender

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“Quien se atreve a enseñar, nunca debe dejar de aprender”

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vaso lleno, vaso vacío y por la mitad
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El vaso no está ni medio lleno, ni medio vacío. ¿Cómo lo ves?

vaso llenoEn ocasiones se empeñan en decir que si ves el vaso medio lleno eres optimista, si lo ves medio vacío eres pesimista, y todas esasVaso por la mitad, ni lleno, ni vacío cosas que suelen contarnos.

La verdad es que hay algo de verdad en todo ello, pero este e vaso no está ni medio lleno, ni medio vacío. Está como está, es decir, por la mitad.

Así que aplícate el cuento, vuelve a mirarlo bien, y luego ya me dices si eres optimista o pesimista.

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Mi zona de confort, qué tontería
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¿Qué tontería es eso de salir de la zona de confort?

Nos venden las maravillas de salir de nuestra zona de confort, y encontrar esa “zona mágica”. Los gurús, los expertos, los consultores, millones de vídeos en YouTube, y por supuesto, los bancos y las empresas que quieren que nos arriesguemos por ellos.

Pero ¿qué tontería es esa? Si puedes desarrollarte en una zona segura ¿qué sentido tiene arriesgar?. No soy la única en el mundo que lo piensa, el otro día lo decía mi amigo Sebastian, y me reconfortó muchísimo. Por fin, alguien se atrevía a decir públicamente lo que yo pensaba: que en nuestra zona de confort se puede disfrutar muchísimo, tenemos mucho por hacer,  y se puede mejorar, sin necesidad de hacer aquello que no te resulta cómodo.

¿Qué es la zona de confort?

En el vídeo “Te atreves a soñar” que hay enlazado más abajo, Zona de confort es:

“La zona en la que te encuentras cuando estás en un entorno que dominas, en esa zona las cosas te resultan conocidas (sean agradables o no…).  Nuestras habilidades, nuestros conocimientos, nuestras actitudes y nuestros comportamientos, también forman parte de nuestra zona de confort. Alrededor de la zona de confort, está la zona de aprendizaje, es aquella a la que sales para ampliar tu visión del mundo. Es la zona donde observar, experimentar, comparar, aprender.. hay personas a las que esto les apasiona, a otra les asusta. Más allá está la zona de pánico, o no experiencia. Dicen que esta zona es la zona mágica, la de los grandes retos…”

Me gusta este vídeo, y me atrevo a soñar, claro que sí. Pero mis sueños no pasan por correr riesgos, intento ir despacio y con paso seguro. Hasta incluso, disfruto de las cosas que no son agradables y suceden en mi zona de confort.

No tiene sentido sentirse inseguro,  es mucho mejor hacer las cosas que sabes hacer. No soy partidaria de quedarse estancado, pero tampoco es necesario lanzarse al vacio ¿no?.

Disfruto en la zona de aprendizaje, y después siempre vuelvo a mi zona de confort.

¿Qué hay de malo en no querer hacer cosas para las que no estás preparado?. Yo no deseo tirarme en paracaídas para aterrizar en un lugar que no es el mío y que desconozco. Y si alguna vez tuviera ganas de hacerlo, primero me prepararía tan fondo en mi zona de confort, entrenaría y estudiaría tanto el lugar al que quiero llegar, que seguramente lo haría llegar a mi zona de confort, tranquilamente y sin necesidad de arriesgar la vida, y lanzarme desde las alturas.

Es como  pedir un préstamo  para comprarse un castillo o un coche (que tampoco se puede mantener). Mejor aprender a vivir con lo que se tiene,  disfrutar con aquello que nos podemos permitir, y ser felices con las personas y las cosas que están en nuestra zona de confort. Ya se encargarán los bancos, las constructoras o los fabricantes de coches de convencernos de que nuestra vida será mágica si nos hipotecamos por ellos. Por desgracia, lo consiguen con muchos de nosotros.

Mi zona mágica es el lugar dónde no estoy estresada, dónde soy capaz de alcanzar mis objetivos poco a poco. Ir ampliando el territorio de las cosas conocidas, y volver siempre a mi lugar seguro y descansar.

Como dicen en el vídeo, yo me atrevo a soñar. No sé cómo será mi futuro, pero sí sé que no quiero sufrir por hacer cosas para las que no me he preparado o desconozco.

A los autores del vídeo les digo que “muchas gracias por el consejo”, lo he intentado, y no me ha gustado.

Me quedo con aquello que conozco,  con mi zona de confort, salgo de ella para entrar en la maravillosa zona de aprendizaje, pero dejo la zona de pánico, esa que llaman mágica,  para los aventureros.

Yo les esperaré tranquilamente en casa, cuando vengan,  ya me contarán cómo les ha ido en esa aventura…

Al final, casi todos ellos vuelven… Es el mejor lugar.

Mi zona de confort, qué tontería!!!

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La mejor manera de decir es hacer

La mejor manera de decir es hacer

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“La mejor manera de decir, es hacer”

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