Floreros, uno en España, otro en Puerto Rico
amistad, aprender, blog, recicladocreativo

Cuando surge lo inesperado

Una de las cosas que me hubiera gustado hacer cuando pensaba en eso de “qué quiero ser de mayor” era crear objetos para que otros los pudieran disfrutar.

La verdad, siempre lo he hecho, pero ha quedado “en casa”. Con internet he conseguido llegar a lugares donde nunca hubiera podido imaginar. En lugar de hacer esos objetos, ahora muestro a otros cómo pueden hacerlos.

Durante un curso mooc, design101, nos pidieron un ejercicio algo complicado. Debiamos hacer un jarrón-florero, lo gracioso es que debíamos hacerlo de cartón. Jamás he entendido el ejercicio, ¿para qué crear un objeto de cartón que debería contener agua?.

Tengo un canal en YouTube, recicladocreativo, intento ejercitar mi creatividad todas las semanas, grabo lo que hago y lo subo mi canal.

Floreros, uno en España, otro en Puerto RicoEn este caso, junté el ejercicio de clase, mi entrenamiento creativo y  mi canal. Lo mío es el reciclado y la reutilización, así que con los rollos de cartón de papel higiénico, me puse manos a la obra. Con alguna sugerencia de amigos como Rafa Aparicio, conseguí hacer este florero. Tuve muchos comentarios de gente que no entendía nada de mi florero (lógico, yo tampoco), no imaginaba que algo así llegaría a tener tantas visitas, pero esas son las cosas de YouTube. Sucede como con los gatitos, los vídeos que menos te esperas, son los más vistos.

Floreros, uno en España, otro en Puerto Rico Hace unos días, me contactó María Centeno, es de Puerto Rico, vive en San Juan. Le gustó mi proyecto, me hizo un par de preguntas, y a los pocos días, recibí una foto de su trabajo.

No sé si ella podrá imaginarse la ilusión que me hizo ver su resultado. Desde el otro lado del Atlántico, a miles de kilómetros, una persona se había fijado en mí, le había gustado, y había ejecutado mi idea.

Gracias María!

 

Floreros, uno en España, otro en Puerto Rico https://www.youtube.com/watch?v=HY7tez2GK1A

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Jardín vertical con latas de cocacola- Reciclado Creativo. Rosa Montesa
aprender, blog, CoworkingValencia

¿Diseñar para crear vida?

¡Otro reto más!

Quiero compartir mis reflexiones sobre el ejercicio de clase de @design101, tiene que ver bastante con las cosas que aprendo y que pasan a formar parte de mi vida. Como este blog. Antes de hacernos tan enorme propuesta, los profesores dijeron: “Sabemos que cada vez que los humanos han tratado de convertirse en dioses, los resultados han sido catastróficos . Nosotros somos más razonables.”

Jardinería reciclando botellas de plástico. Rosa Montesa

“Descanse en paz”

Durante una semana , la propuesta era diseñar para crear vida. De entrada puede parecer que se trata de cosa de dioses. Pero no lo es, se trata de un objetivo más razonable: crear un pequeño jardín. Bueno, muy razonable para ellos. No para mí. ¡Soy un desastre! Las plantas que siguen vivas en mi entorno lo hacen de puro milagro. Un desafío que ellos llaman “nice”, es decir, bonito, y para mí un reto enorme. Si soy incapaz de crear vida, o de mantener la vida “orgánica”, mejor crear un jardín que pueda crecer de forma “inorgánica”.  Yo tenía mis propias premisas:

  • Reciclar y reutilizar materiales (forma parte de mi entrenamiento personal)
  • Las plantas deberán resistir mis pocos cuidados
  • Personalizar cada pequeña planta, y cuidarla como si fuera un gran jardín. De ese modo intentaré hacerlo mejor que en ocasiones anteriores.
  • Lo importante no es que crezcan orgánicamente, sino también gracias a las aportaciones posteriores tanto de materiales como de personas.

Con todo esto claro, ya podía empezar a pensar y a adelantar puntos: reciclar y utilizar botes de bebidas refrescantes personalizados, el tipo de planta Jardín Vertical con latas de cocacola @design1o1. Rosa Montesa. Reciclado Creativo.sería cactus (soy consciente de que otras plantas no serán tan longevas, aunque haya algunas), que crezca con el tiempo inorgánicamente (queda espacio, cadenas y cactús). Mira la foto, si te has visto personalizado en alguna de las plantas, te hago unas preguntas:  ¿vendrás a regar tu planta? ¿me ayudarás a mantener la vida?, ¿Quieres que crezca contigo? Y si no estás todavía, ¿a qué esperas para traer tu recipiente?

A continuación, estas son las reflexiones del ejercicio: Nos dieron unos pasos a seguir, cada día uno diferente. El primer paso era planear el pequeño jardín. Investigar, documentar, tomar decisiones y hacer una lista. Debido a mis anteriores fracasos con la jardinería, tenía alguna decisión tomada. Mi anterior jardín vertical duró un par de meses. Esta vez el jardín tendrá que crecer de otro modo. La vida no tendrá que ser solamente orgánica. El segundo paso: encontrar y preparar todos los materiales. El siguiente paso sería prototipar el jardín. Al día siguiente, contruirlo. Y el sábado comprobar que todo funciona bien. Y el domingo, “como Dios”: plantar las semillas, relajarse y disfrutar.

Las cosas aprendidas durante la semana en la que realicé el ejercicio son varias.

  • En primer lugar, organizarme (o ser organizada por los profesores ) . Entrar en mi propio proceso de documentación personal.
  • Hacer listados con las cosas de las que dispongo, las que voy a necesitar, lo que me falta.
  • Encontrar nuevas soluciones para resolver problemas.
  • Establecer un patrón generativo para mis procesos de diseño.
  • El diseño está muy relacionado con la configuración de las reglas para crear los propios diseños
  • La creación de un prototipo, tener una idea y transformarla en una historia real y tangible. Esa idea hay que pasarla al plano de lo que se puede tocar, usando materiales, objetos y cosas “de verdad”.

Al llegar al punto de estar satisfecha con mi prototipo, haber entendido todas las cosas que funcionan (y las que no) y sentirme segura con mi proyecto, entonces es el momento para seguir adelante y comenzar a construir. “Una sola planta debe ser como un pequeño jardín cuando se trata como una planta real. Un gran jardín, es similar a una planta cuando se trata como un jardín de verdad”. .

Jardín Vertical Cocacola  Rosa Jardín Vertical con latas de cocacola - Reciclado Creativo. Rosa Montesa Jardín Vertical con latas de cocacola - Reciclado Creativo. Rosa Montesa Jardín Vertical con latas de cocacola - Reciclado Creativo. Rosa Montesa

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Mi zona de confort, qué tontería
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¿Qué tontería es eso de salir de la zona de confort?

Nos venden las maravillas de salir de nuestra zona de confort, y encontrar esa “zona mágica”. Los gurús, los expertos, los consultores, millones de vídeos en YouTube, y por supuesto, los bancos y las empresas que quieren que nos arriesguemos por ellos.

Pero ¿qué tontería es esa? Si puedes desarrollarte en una zona segura ¿qué sentido tiene arriesgar?. No soy la única en el mundo que lo piensa, el otro día lo decía mi amigo Sebastian, y me reconfortó muchísimo. Por fin, alguien se atrevía a decir públicamente lo que yo pensaba: que en nuestra zona de confort se puede disfrutar muchísimo, tenemos mucho por hacer,  y se puede mejorar, sin necesidad de hacer aquello que no te resulta cómodo.

¿Qué es la zona de confort?

En el vídeo “Te atreves a soñar” que hay enlazado más abajo, Zona de confort es:

“La zona en la que te encuentras cuando estás en un entorno que dominas, en esa zona las cosas te resultan conocidas (sean agradables o no…).  Nuestras habilidades, nuestros conocimientos, nuestras actitudes y nuestros comportamientos, también forman parte de nuestra zona de confort. Alrededor de la zona de confort, está la zona de aprendizaje, es aquella a la que sales para ampliar tu visión del mundo. Es la zona donde observar, experimentar, comparar, aprender.. hay personas a las que esto les apasiona, a otra les asusta. Más allá está la zona de pánico, o no experiencia. Dicen que esta zona es la zona mágica, la de los grandes retos…”

Me gusta este vídeo, y me atrevo a soñar, claro que sí. Pero mis sueños no pasan por correr riesgos, intento ir despacio y con paso seguro. Hasta incluso, disfruto de las cosas que no son agradables y suceden en mi zona de confort.

No tiene sentido sentirse inseguro,  es mucho mejor hacer las cosas que sabes hacer. No soy partidaria de quedarse estancado, pero tampoco es necesario lanzarse al vacio ¿no?.

Disfruto en la zona de aprendizaje, y después siempre vuelvo a mi zona de confort.

¿Qué hay de malo en no querer hacer cosas para las que no estás preparado?. Yo no deseo tirarme en paracaídas para aterrizar en un lugar que no es el mío y que desconozco. Y si alguna vez tuviera ganas de hacerlo, primero me prepararía tan fondo en mi zona de confort, entrenaría y estudiaría tanto el lugar al que quiero llegar, que seguramente lo haría llegar a mi zona de confort, tranquilamente y sin necesidad de arriesgar la vida, y lanzarme desde las alturas.

Es como  pedir un préstamo  para comprarse un castillo o un coche (que tampoco se puede mantener). Mejor aprender a vivir con lo que se tiene,  disfrutar con aquello que nos podemos permitir, y ser felices con las personas y las cosas que están en nuestra zona de confort. Ya se encargarán los bancos, las constructoras o los fabricantes de coches de convencernos de que nuestra vida será mágica si nos hipotecamos por ellos. Por desgracia, lo consiguen con muchos de nosotros.

Mi zona mágica es el lugar dónde no estoy estresada, dónde soy capaz de alcanzar mis objetivos poco a poco. Ir ampliando el territorio de las cosas conocidas, y volver siempre a mi lugar seguro y descansar.

Como dicen en el vídeo, yo me atrevo a soñar. No sé cómo será mi futuro, pero sí sé que no quiero sufrir por hacer cosas para las que no me he preparado o desconozco.

A los autores del vídeo les digo que “muchas gracias por el consejo”, lo he intentado, y no me ha gustado.

Me quedo con aquello que conozco,  con mi zona de confort, salgo de ella para entrar en la maravillosa zona de aprendizaje, pero dejo la zona de pánico, esa que llaman mágica,  para los aventureros.

Yo les esperaré tranquilamente en casa, cuando vengan,  ya me contarán cómo les ha ido en esa aventura…

Al final, casi todos ellos vuelven… Es el mejor lugar.

Mi zona de confort, qué tontería!!!

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Triste y decepcionada, Rosa Montesa
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A veces duele tirar la toalla, pero es lo más sensato

Cuando un proyecto no llega a término, o mejor dicho, cuando dos proyectos no llegan a término, debes saber reconocer que es mejor tirar la toalla.

Hace un año, por estas fechas, estaba pletórica.  Tenía un proyecto nuevo, la ilusión era desbordante. Me sentía como una niña con zapatos nuevos. Hoy estoy decepcionada y triste.

Era un proyecto que podía llevar junto con mi trabajo en CoworkingValencia. Se trataba de una plataforma online para compartir conocimientos.

Allá por el mes de abril, un conocido me contó el proyecto que tenía entre manos. Me encantó desde el primer momento. Me pareció genial. Pensaba en cuánto me hubiera gustado participar en algo así. Deseaba trabajar en la ilusión de conseguir que se convirtiera en un éxito.  Un mes después, me llamó por teléfono y me preguntó; “¿te interesaría formar parte de este proyecto?”, todavía me estremezco al recordarlo. No me lo podía creer. Era como estar soñando. Nunca podré agradecerle la inyección de optimismo, ilusión y confianza que me dió. De ser un conocido, pasó a ser mi socio.

Hemos trabajado muy duro,  sigo convencida de que bien desarrollado, nuestro proyecto puede ser brillante, pero he tirado la toalla, jamás llegaré a cumplir los objetivos previstos. La plataforma está avanzada, pero no creo en el proyecto tal y como está en estos momentos.  Mi socio es el programador, y tenía razones contundentes para decir que ya no invertiría ni un minuto más en programar si yo no conseguía usuarios.  He sido incapaz de generar visitas y usuarios, y no lo conseguiré..Por lo tanto, hace un par de semanas tomé una decisión dolorosa: dejar el proyecto.

Los últimos meses fueron angustiosos.  Lo que comenzó siendo un sueño, se había convertido en una pesadilla.  Un año de esfuerzos, y de ilusiones, tirados por la borda.  Me he sentido (y me siento) culpable de no tener fuerzas ni recursos para continuar. Además, he abandonado en la cuneta a una persona que había confiado en mí.

Después de todo, se puede decir que no es tan grave. No hemos perdido dinero. La inversión en tiempo ha sido enorme. Si valoro en euros las horas dedicadas por ambos, sería bastante dinero. Si le doy el valor real a ese tiempo, reconozco que me voy con una mochila llena de conocimientos adquiridos, de experiencias, y de muy buenos recuerdos. Dejo la ilusión en el cofre del tesoro. Me siento fatal por mi socio, y aunque diga que lo entiende, no aligera mi pena. Es un gran tipo, ha soportado estoicamente mis malos momentos durante nuestra aventura, ha sabido mantener el barco a flote, ha capitaneado bien la nave, ha trabajado muy duro. No se merece haber tenido una socia como yo. Eso me duele más que cualquier otra cosa.

Al final, me sigo sintiendo como un elefante en una cacharrería, capaz de destrozar todo lo que se encuentra por delante,  sin darse cuenta del daño que ocasiona.

¡Lo siento socio!

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No necesitas más tiempo, lo que necesitas es tomar una decisión

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La metáfora del Jinete y el Elefante con Sebastian Quirmbach
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El elefante y el jinete

La metáfora del elefante y el jinete con Sebastian Quirmbach

The Happiness Hypothesis. Jonathan Haidt

 
Es estupendo seguir en contacto con Sebastian Quirmbach, hace algún tiempo asistí a un curso suyo. Hoy me he colado en su clase. Me ha gustado recordar algunas de las lecciones que nos dio. Recuerdo con especial cariño la Metáfora del Elefante y el Jinete. Comparar la parte emocional y la parte racional de nosotros mismos.

Siempre me he sentido como el elefante de la metáfora, actúo por intuición, me mueve mi lado emocional. Me cuesta ser el jinete de mi vida, la parte racional es demasiado complicada para mí, pero lo intento.

Reconozco que me siento feliz siendo una “elefanta”, viviendo con el resto de elefantes. Caminando con mis patazas sin rumbo, donde me lleva la manada. No veo el horizonte entre tantas trompas y cabezas. Mi parte racional está escondida, echo de menos al jinete que debería haber en mí indicándome el camino.

Por extrañas casualidades, aquella fábula se quedó grabada. Hoy he podido volver a escucharla. Me apetece compartir estos 10 minutos. Si eres un jinete,  te parecerán pamplinas, pero si eres un elefante como yo, seguramente disfrutarás aprendiendo de mi amigo Sebastian.

La metáfora del Jinete y el Elefante con Sebastian Quirmbach

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