Mi 50 cumpleaños, Rosa Montesa
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Y contigo… 50 más

Este post no está escrito por mí, es el precioso regalo que me ha hecho mi amiga Esther.

Nos conocemos desde antes de tener conciencia. Nuestras madres ya se conocían, y nuestros hermanos mayores, ya jugaban juntos antes de que naciéramos. Hemos vivido juntas casi todo.  No sabía qué regalarme, y ha acertado. Me ha gustado tanto su carta (escrita a mano), que no puedo dejar de compartirla.

“Cumples 50 años, y me pregunto mientras camino hacia casa, después de haber estado contigo, cómo podría sorprenderte. No es fácil. Tú eres la ocurrente, la imaginativa, la que no repara en esfuerzos para complacer a los demás. Tu capacidad para conseguir sorprender a la gente es tal, que a veces da la sensación que lo tenías preparado de antemano. Pero no, tu improvisación descoloca y gusta en la misma medida.

A mí, ya sabes que voluntad y ganas de hacerte feliz, me sobran. Así que en este terreno de los recuerdos, de las palabras, de la memoria y de la vida compartida, me voy a lanzar de cabeza al objetivo de hacerte un regalo especial. Un regalo en forma de carta, que si bien no agotará todo aquello que seguramente debería decirte, al menos te hablará de nosotras, de nuestro camino de cincuenta años codo con codo.

Ana y Rosa vestiditas iguales

Vestiditas iguales

Me viene a la memoria un vestidito rojo, con una tira bordada en el canesú. Ana y tú lo teníais igual. Tendríamos ocho o nueve años. Y el uniforme de Teresianas, y las tardes en la calle jugando a la cuerda o a la goma.

Después, tu amistad y tu generosidad en el campamento, y ese gesto tuyo de comerte el huevo duro que nos habían puesto para cenar, y que yo odiaba. De momento, cuando los monitores me preguntaban por la cena y , yo horrorizada pensaba que explicación dar para no comérmelo, volví la vista, y el huevo ya había desaparecido de mi plato. De allí a tu boca fue todo uno. Y me salvaste de la reprimenda, o lo que hubiera sido peor, de haber tenido que comérmelo. Sin dudar, sin preguntarme ni decirme nada, porque entre amigas, a veces, no hacen falta palabras.

Y por la noche, cuando tenia miedo porque la tienda me rozaba en la cara, cuando me tocaba dormir en la esquina, tú me cambiabas el sitio, sin pedir nada a cambio, para que yo durmiera cómoda y tranquila.

Esther, Ana y Rosa

Esther, Ana y Rosa. Una fiesta en el horno

Gestos, ternura, y así se va formando unlazo entre nosotras que empezó en nuestro barrio, con nuestros juegos de niñas, y se estrecha cuando, ya mujeres, compartimos con nuestras parejas momentos de diversión y felicidad.

Y llegan los niños, y como no recordarte, que gracias a ti, mi hija tiene su primer álbum de fotos, por cierto, con materiales reciclados. Precioso, oportuno, lleno de cariño, con las fotos de esos momentos de alegría inmortalizados para que permanezcan siempre.

Y si es verdad que te he tenido en los momentos más dulces de mi vida, también he visto tus lágrimas cuando la vida no me ha sido tan fácil.

Siempre te he tenido cerca, más que cerca, Siempre te he presentido atenta y pendiente para lo bueno, pero sin dudar, has estado en lo peor, en lo duro, en los momentos amargos.

 

Esther, Ana y Rosa en la caseta

Esther, Ana y Rosa en la caseta

Por eso no será este el regalo más caro, ni más ocurrente que recibas, pero sé que será el más emotivo, el que te traslade a esa infancia feliz que hace unos años nos hizo quienes somos ahora. A tu barrio, a tu madre y a la mía, a la caseta junto a Ana los días de Pascua, y a ese orgullo que compartimos de sentirnos, en lo más profundo de nuestro corazón, amigas, cómplices, y testigos de un pasado que no hemos de contarnos ahora, porque lo hemos vivido juntas, y que nos ha traído de la mano hasta este presente, que hoy me hace poder desearte, como tantas otras veces hice, con todo mi amor, que pases un Feliz Cumpleaños, y que cumplas muchos más, para que podamos seguir disfrutando de ti.

Tu amiga,

Esther”

Yo me he emocionado al leerla, puede ser que a muchos no les llegue, pero este regalo es un tesoro que deseo compartir con mis amigos.

Esther, muchas gracias. Un abrazo

Feliz cumpleaños. 50. Rosa Montes Feliz cumpleaños. 50. Rosa Montes Feliz cumpleaños. 50. Rosa Montes

Esther y Ana. Rosa Montesa

Esther y Ana en la caseta

Rosa Montesa

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